¿Cómo superar las dificultades de aprendizaje?, los padres de familia y profesores se preocupan casi siempre cuando observar que sus pupilos están obteniendo malas calificaciones en la escuela, están experimentando problemas de conducta y dan muestras de dificultades para la concentración y el aprendizaje.

En general, aquellos jóvenes o niños que presentan dificultades en el rendimiento o en su conducta, poseen leves alteraciones o retrasos en una o más áreas del desarrollo, ya sea cognitiva, biológica o emocional; sin embargo, no cumplen con los criterios para ser clasificados dentro de alguna categoría diagnóstica como retardo, déficit de atención, trastorno del aprendizaje u otra. Es decir, no siempre los criterios son lo suficientemente ortodoxos y que se puedan encasillar dentro de una sintomatologí­a o enfermedad asociada que explique sus dificultades escolares; y en este grupo caen la mayorí­a, vale decir, niños aparentemente sanos del punto de vista médico, pero que presentan mal rendimiento escolar.

Es de suma importancia mencionar que un estudiante con bajo rendimiento escolar se le multiplica las probabilidades de presentar alteraciones conductuales y emocionales asociadas, tales como disminución en la sensación de autoeficacia, agresividad, producto de la frustración, disminución de la autoestima e incluso mayores posibilidades de drogadicción, alcoholismo y deserción escolar.

Podemos referirnos a factores intrínsecos tales como el déficit de atención por ansiedad originada en una neurosis infantil o de carácter externo, como aquel originado por la excesiva presión de los padres, por hogares disfuncionales, abuso infantil o por la adquisición de conductas erradas de manera repetitiva.

Paralelamente, existen algunos factores de riesgo que, eventualmente, potencian el problema y son proporcionados por el colegio, tales como falta de recursos, falta de preparación por parte de los profesores en materias de manejo emocional de los niños, bají­simas compensaciones, cursos en extremo numerosos, etc.

Cuando un niño repite el año, no solo es un fracaso del niño, sino de los padres y de todo el sistema educacional, por lo tanto, estos tres sistemas están fallando y las intervenciones deben abordarlas a todos en su conjunto sistémicamente.

“Yo aprendo rápido. Siempre fue así, y tal vez esa fue la razón de que en bachillerato no se dieran cuenta de que tenía dislexia. Pase años que no estudié demasiado. Ahora [la dislexia] no me molesta ahora. Algunas personas leen muy rápido, pero cuando le hacen preguntas sobre el guion ya no se acuerdan de lo que leyeron. Yo me tardo leyendo un guion, pero solo necesito leerlo una vez”.

Michael Phelps, Medallista olímpico.

¡En cuanto al sistema educativo, existen además variables que son muy importantes en los docentes, independiente de su preparación académica. Algunos estudios han determinado que aquellos profesores cuyo trato es amable y amoroso, que enseñan con ternura y sentido del humor, tienen mejores respuestas por parte de sus alumnos que quienes presentan un trato severo, autoritario y ajeno al diálogo directo.

Son muchos los niños que presentando problemas de rendimiento escolar y de conducta, lamentablemente no son tratados a tiempo y su comportamiento es algo que se espera desaparezca con el paso del tiempo. O también se da el caso de que se empiezan a culpar entre padres, profesores, sociedad, estado, jóvenes, niños e institución, perdiendo el enfoque sistémico que debe existir en estos casos; y no solamente para determinar las causas del problema, sino para encontrar las soluciones de manera conjunta.

Esta falta de un enfoque sistémico adecuado ha logrado que en los actuales momentos, los porcentajes de niños y jóvenes que obtienen bajos rendimientos en sus estudios, debido a problemas de hiperactividad, déficit de atención e impulsividad, hayan aumentado de manera alarmante.